function init() { } function enviavoto(voto,pos,elID){ oConn = new XHConn(); strPost = "accion=voto&voto="+voto+"&pos="+pos; if(pos == 'pro') { valor = 1; } else { valor = 2; } if (!oConn) alert("XMLHTTP no disponible. Intentelo con otro navegador."); var fnWhenDone = function (oXML) { if (oXML.responseText != 0) { document.getElementById("rate"+elID).innerHTML = oXML.responseText; document.getElementById("rate"+elID).style.cursor = "default"; } else { alert("Ha ocurrido un error en el voto."+oXML.responseText); } }; oConn.connect("/rating.php", "POST", strPost , fnWhenDone); }
Había un restaurante al que no iba nunca nadie y el dueño, que tenía un burro, pone un cartel que decía: “aquel que haga reír al burro come una semana gratis”.
La gente iba y le hacían cosquillas al burro, otros le contaban post_contents, otros le hacian caras graciosas y el burro no se reía. En eso llega un vagabundo que le dice al dueño si podía llevarse al burro un minuto al fondo y este acepta. Al poco tiempo regresa el vagabundo con el burro que no paraba de reírse y come una semana gratis. A la semana un nuevo cartel dice “quien haga llorar al burro come un mes gratis”. La gente le pegaba, lo insultaba, le hacía de todo y el burro no lloraba. En eso vuelve el mendigo que se lleva al burro otra vez al fondo y cuando regresa el burro llorando a más no poder. En eso el dueño del restaurante le pregunta: -¿ cómo lo ha hecho las dos veces?
Y contesta que para hacerlo reír le dijo que la tenía más grande y para hacerlo llorar, se la enseñó.
Usuario: jackie vera | Categoría: Restaurantes | Comentarios: → No hay comentarios